La amplificación incestuosa.

La amplificación incestuosa es una expresión militar que indica aquella condición en tiempos de guerra en la cual el jefe escucha solamente a los que están previamente de acuerdo con él, refuerzan sus prejuicios y crean una situación proclive al error de cálculo. (Jane’s Defense Weekly).

 

Imaginemos un jefe que a la hora de decidir solo acepta la opinión de los que le dan siempre la razón y asienten impávidos a cualquier orden, por absurda que sea, facilitando y estimulando lo que, a todas luces, conduce al desastre.

 

El error es inconsciente, pero la catástrofe es siempre inevitable.

 

No es que no pueda rectificarse, pero para que ello ocurra es necesario prestar atención a los críticos, a los que disienten, a los que cuestionan la decisión. Una pausa para respirar y el rechazo a la pleitesía, al bendito si-si señor. Entonces puede salirse del mal paso con una sensación de alivio ante el abismo.

 

Y no es la guerra. Es la recesión. O si se prefiere, es la guerra más la recesión. El gasto público en lugar de la estabilidad presupuestaria y más rebajas de impuestos sobre el consumo, el trabajo, el ahorro. Ahora hay que enterrar el déficit cero y promover COMO SEA el aumento de la inversión y la demanda.

 

La parálisis de la decisión económica no puede culpar a la incertidumbre o a la oposición. Es imprescindible y urgente actuar antes que Irak se convierta no solo en metáfora del error, sino de pérdida de empleo y capacidad productiva. La mayoría absoluta, como la bayoneta, sirve para cualquier cosa, menos para sentarse encima.